Enciclopedia Médica
Absceso Epidural
Guía completa: qué es, causas, síntomas y opciones de tratamiento recomendadas por especialistas certificados.
¿Qué es Absceso Epidural?
Un absceso epidural es una acumulación de pus en el espacio epidural de la columna vertebral. El espacio epidural es el área entre las vértebras (los huesos de la columna) y la membrana que rodea la médula espinal (la duramadre). Esta infección puede comprimir la médula espinal y los nervios, lo que puede provocar dolor, debilidad y otros problemas neurológicos. Es una condición grave que requiere atención médica inmediata. Si no se trata, puede causar daño permanente a la médula espinal e incluso parálisis. La rápida identificación y el tratamiento son cruciales para un buen resultado.
Síntomas de Absceso Epidural
Los síntomas de un absceso epidural pueden variar dependiendo de su ubicación y tamaño, pero comúnmente incluyen:
- Fiebre y escalofríos
- Dolor de espalda intenso y persistente, que puede empeorar al moverse
- Debilidad en las piernas o los brazos
- Entumecimiento u hormigueo en las extremidades
- Dificultad para caminar
- Pérdida del control de la vejiga o los intestinos (incontinencia)
- Sensibilidad al tacto en la zona afectada de la espalda
Causas de Absceso Epidural
La causa más común de un absceso epidural es una infección bacteriana. Las bacterias pueden llegar al espacio epidural a través del torrente sanguíneo desde otra infección en el cuerpo, como una infección de la piel, una infección del tracto urinario o una endocarditis (infección del revestimiento interno del corazón). También puede ocurrir después de una cirugía de columna vertebral o una punción lumbar. Los factores de riesgo que pueden aumentar las probabilidades de desarrollar un absceso epidural incluyen: consumo de drogas intravenosas, diabetes, inmunosupresión (debido a enfermedades como el VIH/SIDA o medicamentos inmunosupresores), y antecedentes de cirugía de columna vertebral.
Diagnóstico
El diagnóstico de un absceso epidural generalmente comienza con una historia clínica detallada y un examen físico, incluyendo una evaluación neurológica. Se pueden realizar análisis de sangre para detectar signos de infección, como un recuento elevado de glóbulos blancos y niveles elevados de proteína C reactiva (PCR). Sin embargo, las pruebas de imagen son cruciales para confirmar el diagnóstico. La resonancia magnética (RM) es el estudio de imagen más sensible y específico para detectar un absceso epidural. En algunos casos, se puede utilizar una tomografía computarizada (TC), aunque la RM es preferible. También puede ser necesario realizar una punción lumbar para obtener una muestra de líquido cefalorraquídeo (LCR) para su análisis. Este análisis puede ayudar a identificar el organismo infeccioso y determinar el tratamiento antibiótico adecuado.
Tratamiento de Absceso Epidural
El tratamiento de un absceso epidural generalmente implica una combinación de antibióticos y, en muchos casos, cirugía. Los antibióticos se administran por vía intravenosa (IV) para combatir la infección. La duración del tratamiento antibiótico puede variar, pero suele ser de varias semanas. La cirugía puede ser necesaria para drenar el absceso y aliviar la presión sobre la médula espinal. La técnica quirúrgica específica dependerá del tamaño y la ubicación del absceso. En algunos casos, se puede realizar una laminectomía (extirpación de una parte de la vértebra) para acceder al absceso. Después de la cirugía, se continúa con el tratamiento antibiótico. La fisioterapia y la rehabilitación también pueden ser necesarias para ayudar a recuperar la fuerza y la función después de la infección y la cirugía.
¿Qué especialista trata Absceso Epidural?
El Neurocirujano es el especialista indicado para diagnosticar y tratar Absceso Epidural. También pueden intervenir especialistas en Medicina Interna (Médico General), Neurólogo y Infectología dependiendo del caso y de la complejidad del cuadro clínico.
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