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Convulsiones Febriles

Guía completa: qué es, causas, síntomas y opciones de tratamiento recomendadas por especialistas certificados.

¿Qué es Convulsiones Febriles?

Las convulsiones febriles son episodios de convulsiones que ocurren en niños pequeños (generalmente entre los 6 meses y los 5 años) y están asociadas con fiebre. La fiebre suele ser causada por una infección, como un resfriado, gripe o infección de oído. Es importante destacar que no todas las fiebres provocan convulsiones febriles, y la mayoría de los niños que tienen fiebre nunca experimentarán una convulsión.

Aunque pueden ser alarmantes para los padres, las convulsiones febriles suelen ser benignas y no causan daño cerebral ni problemas neurológicos a largo plazo. Sin embargo, es crucial buscar atención médica para descartar otras causas más graves de la convulsión y determinar el mejor curso de acción.

Síntomas de Convulsiones Febriles

Los síntomas de una convulsión febril pueden variar, pero generalmente incluyen:

  • Pérdida de la conciencia

  • Rigidez del cuerpo

  • Sacudidas incontrolables de brazos y piernas

  • Ojos que se ponen en blanco

  • Mordedura de la lengua (en algunos casos)

  • Dificultad para respirar o respiración superficial

  • Puede haber relajación de esfínteres (orina o heces)

Causas de Convulsiones Febriles

La causa principal de las convulsiones febriles es la fiebre, que a su vez generalmente es causada por una infección viral o bacteriana. La temperatura corporal suele ser superior a los 38°C (100.4°F) al momento de la convulsión. No se comprenden completamente los mecanismos exactos por los que la fiebre desencadena las convulsiones en algunos niños, pero se cree que la susceptibilidad genética juega un papel importante. Algunos niños tienen una predisposición hereditaria a tener convulsiones febriles.

Existen ciertos factores de riesgo que pueden aumentar la probabilidad de que un niño tenga una convulsión febril, como antecedentes familiares de convulsiones febriles o epilepsia, haber tenido una convulsión febril previa y haber tenido un desarrollo neurológico lento. Es importante recordar que tener estos factores de riesgo no significa que un niño definitivamente tendrá una convulsión febril, pero aumenta la posibilidad.

Diagnóstico

El diagnóstico de las convulsiones febriles se basa principalmente en la historia clínica del niño y un examen físico completo. El médico (generalmente el pediatra) preguntará sobre los detalles de la convulsión, incluyendo la duración, los síntomas observados y la temperatura del niño. También preguntará sobre los antecedentes médicos familiares, incluyendo la presencia de convulsiones febriles o epilepsia.

Para descartar otras posibles causas de la convulsión, el médico puede solicitar algunos exámenes complementarios, como un análisis de sangre para detectar infecciones o desequilibrios electrolíticos. En algunos casos, especialmente si la convulsión es prolongada, focal (afecta solo una parte del cuerpo) o si hay signos de infección del sistema nervioso central, puede ser necesario realizar una punción lumbar (obtención de líquido cefalorraquídeo) y/o un electroencefalograma (EEG) para evaluar la actividad eléctrica del cerebro. La necesidad de estos estudios será determinada por el médico en función de la evaluación individual del niño.

Tratamiento de Convulsiones Febriles

El tratamiento de las convulsiones febriles se enfoca principalmente en controlar la fiebre y asegurar que el niño esté seguro durante la convulsión. Durante la convulsión, es importante mantener la calma, acostar al niño de lado para evitar que se atragante, y retirar cualquier objeto peligroso de su alrededor. No se debe introducir nada en la boca del niño durante la convulsión.

Para controlar la fiebre, se pueden utilizar medicamentos antipiréticos como paracetamol o ibuprofeno, siguiendo las indicaciones del médico en cuanto a la dosis y la frecuencia. En algunos casos, si la convulsión es prolongada o se repite, el médico puede administrar un medicamento anticonvulsivante por vía rectal o intravenosa para detener la convulsión.

En la mayoría de los casos, las convulsiones febriles no requieren tratamiento a largo plazo con medicamentos anticonvulsivantes. Sin embargo, en casos raros, si las convulsiones son muy frecuentes o prolongadas, el médico puede considerar el uso de medicamentos preventivos.

¿Qué especialista trata Convulsiones Febriles?

El Pediatra es el especialista indicado para diagnosticar y tratar Convulsiones Febriles. También pueden intervenir especialistas en Neurología Pediátrica para evaluar casos complejos o cuando se sospecha epilepsia. En raras ocasiones, si la fiebre es causada por una infección del tracto urinario, podría intervenir un Urólogo.

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